domingo 13 de marzo de 2011

El frenesí

La figura de Lucila colgó en el aire a Manos de Tilo. Manyus entreabrió los ojos y observo los zapatos tenis frente a su rostro, solo había un ser oscuro capaz de mezclarse con los humanos tan vulgarmente. Nunca había visto su rostro pero miles de leyendas corrían en los bares frecuentados por amantes de la sangre; el ser que había podido sobrevivir a la mordedura de un vampiro y conservar su humanidad, el vampiro capaz de atacar cual bestia pero mimetizarse y convivir con el resto de los humanos a la luz del día. El híbrido.

No lo pensó dos veces, era morder o morir; una sola gota del elixir de vida que corre por las venas de ese hombre y recuperaría las fuerzas para obtener venganza y quien sabe, tal vez hasta conocería la luz. Se arrastro hasta respirar el cálido sudor de su presa . De inmediato comenzó a sentir que todo su ser se revitalizaba, temblorosamente intentó ponerse de pie, al tiempo que escuchaba los latidos de corazón de Tilo. Era como escuchar los engranajes de un ferrocarril, fuertes, pesados, poderosos.

-¡Mira quien despertó! -Tilo no perdió el tiempo estableciendo su posición-¡Buenas lunas, compañera!¿No gustas un poco de carne blanca?, dicen que es bueno para el colesterol.- Sacudió violentamente el cuerpo de Lucilla,

-¡Quien es! ¡Déjeme en paz!¡No se que quiere de mi!-Lucilla intentó zafarse de su oponente sin éxito, únicamente rasguño el rostro de Tilo, lo que antes eran las perfectas manos de una chica de colegio católico ahora eran unas sucias garras llenas de sangre y lodo. El híbrido dejo caer el cuerpo de la chica violentamente cerca de la vampiro.

Manyus percibió el delicioso humor a su alrededor, en el rostro de Tilo, en los dedos de Lucilla. Estaba desesperada, herida y hambrienta, y entonces no pudo mas. Tomando débilmente los dedos de la joven los chupo uno por uno. Un insólito frenesí recorrió por completo su débil ser. No estaba viva, pero era lo mas cercano a estarlo.Esa sangre en la punta de su lengua efectivamente tenia un gusto exótico, notas de sudor, feromonas y cafeína cubrían el ferroso sabor primario de cualquier sangre antes probada. Pero había un ingrediente extra en todo ese coctel de placer; gusto amargo de billis humana. Ese sabor acibarado que solo tienen los que buscan una insatisfecha venganza.

-¡Hey! Yo la vi primero...-Tilo pateo el extasiado rostro de la vampiro, logrando solo exacerbar sus sensaciones aun mas.

-Se quien, o que, eres, pero tu ignoras todo de mi... supongo que en esta batalla sabemos quien saldrá ganando.-Las heridas de Manyus cicatrizaban a impresionante velocidad mientras se incorporaba con la mirada enloquecida puesta en su agresor.

-Solo se que eres mía...-Tilo tomó el revolver de su cinturón y apuntó certeramente a su objetivo. Pero el muchacho ignoraba que Manyus ya no funcionaba como el resto de los humanos... y aparentemente ni siquiera como el resto de los vampiros. Lo ocurrido con Markus esa noche la llenaba de una fuerza de la que desconocía el origen, razones o poder. Solo escuchaba dentro de si una voz que le ordenaba “Mátalo,el es el indicado”.

Se abalanzó sobre Tilo abriendo sus fauces dispuestas a saborear el valioso bocado. Estaba a punto de atacar a uno de los pocos vampiros que han conocido los mundos del día y la luz.Su cuerpo ardía en excitacion y jubilo. Los cuerpos bailaron con los sensuales movimientos de la lucha cuerpo a cuerpo.

De pronto Tilo la sometió y lengueteando su delicioso cuello preparo el terreno para el “final feliz” .

La mordida fue profunda y jugosa, los hilillos de un espeso liquido oscuro escurrían rumbo a su agitado pecho.

Un disparo rompió la calma de la noche. Tilo cayó desplomado sobre la vampiro. Manyus con los ojos aun desorbitados miró la sucia figura de Lucilla frente a ella.

-Olvidaron la pistola...- Balbuceó Lucilla mientras le tendía una mano a la vampiro.-Un apuesto joven... la otra noche... me encomendó protegerte, y hasta volverlo a ver, no tengo otra razón de ser.

-Que imbécil eres...-Ella se pasó los dedos por la nueva herida para chupar la ultima gota de su cuello, chasqueando sus labios como quien saborea los taninos de un vino. Sonrío. Su plan había funcionado. Tilo yacía herido y moribundo en el pavimento y ella, pronto vería la luz.

-Vamos, busquemos refugio antes de salga el sol.- Dijo la humana.

-Creo que puedo arreglármelas con eso, -Despeino traviesamente el cabello de Lucilla y se adelantó unos pasos. La alarma del reloj de Manyus marcó las seis de la mañana.

martes 22 de febrero de 2011

Olor a azufre

Veruca se resistía a obedecer los designios de Tilo, Sabía que tendría que matar a Sanders lo quisiera o no, pero se negaba, tal vez aun eran ese matrimonio de antaño... repentinamente un conocido olor dejo a un lado sus pensamientos.

-Amo Tilo, el ambiente huele a azufre.

-¡Vampiros! ¿Donde?

Contempló la sombra de Marcus perderse en el cielo y apretó los labios, conocía esa silueta, sabia de su poder, no era tiempo de hablar. Tilo escucho pasos cercanos.

Se agazaparon entre cajas abandonadas en el callejón para mirar la sobra de Lucilla correr torpemente con un bulto a cuestas.

-Si te salvo la vida, tendras que contarme todo lo ocurrido vampirita -hablo entrecortadamente con una Manyus inerte.

-Señor, el cuerpo en su espalda... es una hermana...

-¡Vaya Sanders! ¿Tuviste problemas en el Paraiso? Eso no lo esperaba...-Tilo disfrutaba retoricamente su pequeña victoria.

-Veruca, parece que tendras a Sanders para ti solito... adelántate, yo quiero ver el costal de huesos que lleva esa chica a sus espaldas...

Soltó la correa que mantenía prisionera a la criatura empujándola frente al umbral del edifico. Veruca trago la piedra que traía en su garganta y miro a Tilo una vez mas. El híbrido le hizo ver que estaba perdiendo la paciencia y la vampiro no tuvo mas remedio que avanzar al encuentro de su pasado.

-¡Vamos! Te dejaré las sobras de la chica...-Bromeó Tilo mientras se alejaba.

El híbrido logro ver a Lucilla doblar la esquina. Con ágiles movimientos provocó el encuentro con ellas corriendo entre cajas, basura y animales muertos por los callejones.

Lucilla dejo a Manyus recargada en uno de los portales y se acomodo junto a ella. Abrió su bolso y comenzó a buscar algún remedio humano que pudiera servir con criaturas no-vivas. Un frasco rodó hasta sus pies.

-Prueba con eso- dijo una voz desconocida.

Lucilla alzó la vista y se encontró con la penetrante mirada del híbrido. Tilo tomó a la chica por el cuello

-Dame a la vampiro. Sin trucos, sin negociaciones. ¿crees que no se que es la primera vez que actúas por tu cuenta?

-¿que es lo que quieres? ¿quien eres? No eres un vampiro.

-Mira, la jovencita ha aprendido de su hermanito...

Lucilla cerró los ojos para conservar el poco aire que le quedaba. De nuevo los problemas de Sanders le llegaban se segunda mano. Y por jugar al héroe no estaba ni siquiera enterado esta vez.

A unas cuadras de ahí, Veruca también cerraba los ojos buscando la procedencia de tan penetrante olor, era imposible que los vecinos hubieran podido vivir tanto tiempo sin percatarse de sus extraños compañeros.

Derrepente escuchó una agitada respiracion, gemidos, llanto. Dos pisos arriba. Corrío tan rápido como pudo y mientras sus pies dejaban los escalones atrás, el olor se volvió insoportable. Ya no era solo azufre, era sangre contaminada, sudor, carne putrefacta. La puerta entreabierta. Al traspasar el umbral, se encontró con una aterradora escena. Fiorella gritando en un dialecto hasta ahora nuevo para ella, maldiciones incomprensibles mientras tomaba un mutilado cuerpo de entre sus manos.

Veruca se desplomó temblando a los pies de un Sanders que aparecía en el portal acariciando morbosamente la cabeza de una rubia vampiro. El cazador envuelto en el frenesí de la batalla levanto con su bota el rostro de la recién llegada.

La cabeza rodó escaleras abajo ante el desfigurado rostro de un Sanders envuelto en un terror indescriptible.-¡Tu!

-Te... amaba ¿sabes?-Veruca tenia el rostro bañado en lágrimas escarlata.

jueves 17 de febrero de 2011

Hermandad

-”Llevate a la chica y finiquitala... aun tengo trabajo que hacer por aqui...” -Sanders habló a Lucilla con la frialdad de quien recoge un venado recién cazado, y mirando con el rabillo del ojo el desorden a su alrededor se encamino al cuarto donde Fiorella maquinaba su salvación.

Lucilla envolvió cuidadosamente el cuerpo sintiéndolo particularmente ligero. Asustada soltó a la vampiresa rápidamente mientras observó a la joven sufrir una sutil levitacion, lo primero que se le ocurrió fue documentar el asombroso hecho tomando fotografías.

La investigadora titubeó... ¿Llamaría a Sanders o se haría cargo ella sola y le demostraría de una vez por todas que podía ser responsable y digna de confianza?

Mientras tanto Manyus levitaba por la habitación rumbo a uno de los ventanales vibrando a media noche con la brisa cálida de verano... aun seguía durmiendo.

Lucilla percibió un fétido olor por la ventana, y alzando la vista a contraluz de la luna pudo observar la oscura sombra de un ser mitad demonio mitad humano. La vampiro navegaba en el aire rumbo al caballero cual pequeña lancha arrastrada por una peligrosa cascada.

-Sandersssss...-susurro Lucilla con la voz entrecortada, pero la puerta del cuarto de Fiorella de azotó estrepitosamente, y a estas alturas lo que sucediera dentro ya no le importó un comino.

Manyus abrió unos vacíos ojos hipnotizada por la oscura sombra que la comandaba y comenzo a caminar rumbo a la ventana. Justo cuando pareció que saltaría, floto en el aire. El oscuro misterio que la controlaba estaba a punto de poseerla sin remedio.

De pronto un relámpago abrió el cielo de la noche, pero no era un relampago cualquiera, la centella pareció herir e interrumpir los planes del demonio misterioso, mientras un atractivo joven de apariencia desgarbada, piel apiñonada y rubias rastas cubría a Manyus con su cuerpo.

-¡Bien Ariel! Mejoras en tus tiempos de ataque, pero veamos que tal vas con tus técnicas...- hablo la sombra.

-Dejala fuera de esto... vayamos a arreglar las cosas a las afueras, aquí pueden vernos...-Hablo el joven tratando de detener el avance inminente de Manyus hacia el demonio- Manyus, despierta nena... reacciona...

-3, 2, 1... lo siento Ariel... tu tiempo ha caducado- dijo el demonio envolviendo al joven en sombras devoradoras que lo confundían con la noche.

-¡Markus! ¿estas dispuesto a devorar a tu hermano de sangre?-se quejó Ariel al ver que dialogar con su hermano no resolvía nada.

-Mmmmmh sangre.... -fue lo único que pudo obtener el rubio del chico.

Manyus se detuvo de pie a pocos centímetros del rostro moreno y de atractivos razgos angulares enmarcando una siniestra sonrisa.

-Bienvenida a casa Manyus- Markus atravesó el corazón de la chica con la facilidad de quien sumerje sus manos en una fuente.

-¡Markus! ¡Manyus!- Ariel se liberó de las pesadas sombras sofocando su cuerpo solo para correr al encuentro de una sombra que se tragó por completo el ser de la vampiresa.

Invadido por el deseo de venganza Ariel tomo la daga en su cinturón y comenzó a apuñalar el cuerpo de un Markus que no respondía al dolor.

Markus simplemente se desvaneció dando paso a una Manyus desangrada por decenas de puñaladas que marcaron la errada venganza de Ariel.

La chica entreabrió los ojos y arrastrando la voz exclamo: “ Ariel...No me dejes morir”

Ariel sintiéndose impotente y desorientado observó a Lucilla escondida tras el sillón de la sala sosteniendo temblorosamente una cámara entre sus manos.

-¿Podrías cuidarla?, por favor... es todo lo que me queda...

Y descendiendo de la oscura noche deposito a Manyus en el sillón, coloco las manos de Lucilla entre las suyas y desapareció con un relámpago similar al que le dio la bienvenida.

-Parece que estoy del lado de la ley que rescata criaturas en vez de cazarlas-dijo Lucilla mientras se cargaba a Manyus en brazos para salir a hurtadillas del departamento rogando que Sanders pudiera perdonarla.- Hermanito...no creo que me entiendas...

martes 1 de junio de 2010

La ventaja de Tilo

Tilo terminó la llamada de Fiorella arrojando el teléfono contra los barrotes de la celda de Veruca, su vampiro prisionera. La chica, despertó de su inquieto sueño con las manos del híbrido alrededor de su cuello.

-¿Que hace, amo Tilo?- pregunto intentando entender la situación.

-Daremos un paseo, ¿querías acabar con tu maldición? Pues Sanders esta atacando a unas cuantas cuadras de aquí sin esperar nuestra visita- decía mientras colocaba a Veruca un collar de paseo, similar al de un perro.

-¡Sanders! - exclamaba mientras sus ojos se inyectaban de un llanto que no podía llorar.

Veruca y Sanders habían tenido historia muchos años atrás, aun antes de esta guerra de vampiros y cazadores. Ella lo amaba locamente aunque el fuera seco y distante. Sanders simplemente no podía expresar el amor de una manera normal, incluso intento ofrecerle una vida convencional proponiéndole matrimonio, creyendo que así se forzaría a amarla. Fue uno de los últimos días que Veruca fue feliz. Durante la luna de miel un grupo de vampiros los atacaron una noche al salir de un bar. Sanders logró defenderse pero Veruca desapareció en los vidrios polarizados de una camioneta. El chico nunca dijo una palabra al respecto, nunca nadie sabría del porque unas semanas después amanecerían vampiros asesinados en las calles de la ciudad. La gente no sabía si temer o celebrar al misterioso salvador. Solo su padre y hermanastra sabían el gran secreto.

La CICREP sirvió para cubrir muchas de las interrogantes del mundo exterior, Los Sanders habían creado una nueva disciplina llamada “Antropología paranormal”, Analizaban cualquier tipo de criatura inexplicable, vampiros, hombres lobo, extraterrestres, incluso alguna vez fueron llamados para el irrepetible caso de un hobbit. Pero en realidad por las noches el clan era exterminador de criaturas macabras. Sanders olvido a Veruca después del vigésimo tercer vampiro.

Veruca por el contrario, fue convertida en vampiro y envuelta en un embriagante mundo de sangre violencia y lujuria, se enajenaba de miles de emociones esperando ser la siguiente victima de Sanders. Sedienta de atención, cometió los mas atroces crímenes, curiosamente los mismos por los que Sanders asesinó a algunos vampiros inocentes. Pero al ver que la chica estaba sobrepasando los limites del vampirismo y entrando a una peligrosa conducta sicotica que pondría en riesgo a la especie frente a los humanos, sus mismos captores la dejaron a la deriva.

La noche que Tilo encontró a Veruca, vio en la chica un ser lleno de venganza y dolor, con la cabeza ajena a este mundo y aferrándose a la poca naturaleza humana que le quedaba en si.
Tilo sabía que si enfrentaba a la vampiresa renegada, con el amor que alguna vez la olvidó, el mundo humano podría presenciar la terrible batalla entre especies que tanto se había negado a admirar. Y Veruca podría aceptar de una vez por todas que su corazón ya no latía, por Sanders, o por ninguna otra razón más.

La chica miró la ventana encendida del cuarto piso y cerrando lo ojos dio unos pasos atrás, al tiempo que el collar en su cuello amorataba su blanquecina piel. No quería tener que decidir hoy que batalla pelear.

-Vamos chica, es una situación ganar-ganar… mientras tu enfrentas el pasado del que vienes huyendo, yo le arrebataré a la CICREP una batalla que me debe hace mucho. Ya es hora de que Sanders conozca la identidad del demonio que no ha podido vencer.

viernes 15 de enero de 2010

Despertar para vengarse.

Vampiros o no, al fin mujeres. Las chicas discutían el destino de Sanders, el único hombre en la habitación. Habían ignorado por completo que existía aun una chica más casi inconsciente que justo en esos momentos se encontraba despertando del coma. Callista por el contrario, estaba observando todo, curiosa y cautelosamente.
Lucila estaba a punto de tomar su arma al ver a Sanders sometido ante la vampiro, cuando noto la infantil mirada en su rostro, una mirada curiosa con pupilas emocionadas y boca entreabierta, cual niño que ve una mariposa y tiene miedo de espantarla. Lucila sonrió mezcla de ternura por la escena y satisfacción por una batalla ganada. Poniéndose el dedo en los labios y guiñándole el ojo la tuvo controlada. Se arrastro hasta Sanders y tocando amorosamente la mano de Callista intentó separar a Sanders de su protectora.
Sin embargo cuando la criatura sintió romper el lazo recién creado, entendió la manipulación a la que la estaban sometiendo y gritó pidiendo el auxilio de sus compañeras. Por obvias razones, lo anterior paralizó y cambió instantáneamente la escena completa.
El agudo grito de Callista logró volver a Sanders de su inconciencia a un estado de alerta furiosa. Se irguió atento con ojos inyectados de sangre, manos temblorosas de rabia, espalda erizada y aliento caliente; lanzó a la cándida vampiro contra la pared y se acercó siseando el látigo contra Manyus. Lucila tomo tambaleante el lugar que le correspondía unos pasos atrás de su protector resucitado y cuando estaba apuntando la ballesta a las chicas, Sanders le retuvo con fuerza el arma. Lucila lo miró asustada.
-¿Quién te dijo que salieras de casa chiquilla?- la miró fríamente a los ojos.- Esta nunca ha sido tu batalla y nunca lo será. Lárgate.
-¡No! No perderé a otro Sanders sin saber que se siente luchar a su lado.
Fiorella había corrido a ver a Callista, pero para Sanders la híbrido no representaba el objetivo a vencer.
-Ya estas grandecita, te cuidas tu sola, pero debes saber que pelear con un Sanders es morir.
-Sanders…-gimió Callista al otro lado del cuarto, intentando incorporarse para correr a su lado.
- Callista, ¿Cuándo entenderás que no me simpatizas?, largate de aquí de una vez por todas y déjame solo…
Manyus aprovechó la distracción de Callista para atacar a Sanders, pero Lucila, a raíz de su último enfrentamiento con la vampiro, había aprendido que esperar y observar es una de las primeras lecciones ante un vampiro. Siguiendo con el rabillo del ojo la secuencia completa de la ágil criatura, tomo la daga y apuntó a su corazón.
Sanders, que por un momento ser encontró entre el ataque de las chicas, se enfurecía cada vez mas. El departamento era una tierra sin ley donde su supremacía estaba siendo ridiculizada por una baja pelea de gatas a su alrededor.
Sujetó a Manyus por el cuello y le ordenó a Lucila llevar a Callista y Fiorella a una de las habitaciones. Fiorella, quien trataba de mantener una vida lo mas normal posible, sabía que los ruidos pronto llamarían la atención de su casero, por lo que decidió no contradecir mas y tomando a Callista en brazos se ocultó en su habitación.
Cuando Lucila las dejó solas, Fiorella tomo teléfono con cautela y marcó un número.
- Tilo… la CICREP llegó. Todo esta saliendo de control. Hay un hombre, Sanders, que vino con una chica cazavampiros. Callista los atrajo, cometió un error y todo se salio de control.
En el vestíbulo, Lucila se preguntaba porque no había vivido en una familia de carpinteros o electricistas en lugar de vivir con los Sanders, mientras observaba el cuerpo inerte de Manyus y los rastros que dejaba la batalla.

domingo 3 de enero de 2010

Estrógeno Vampírico

Fiorella corrió a ver que estaba sucediendo con Callista y la vio recostada en el suelo desmayada. Gritó al repartidor que la esperara un momento y prestó atención al televisor. Observo a los reporteros hablando sobre el hospital y lo entendió todo, pero no podía preocuparse, tenia que mantenerse tranquila y atenta para reaccionar ante los cuestionamientos sobre Callista y su supuesto trabajo en el hospital. Sabía bien que la había acostumbrado a resolverle los problemas y temía que esta vez no fuera la excepción. Tal vez la policía vendría pronto. La sentó rápidamente en el sofá y se quedó con ella por unos minutos hasta que reaccionó.

-“Se va a enfriar la pizza”- fue lo primero que logró balbucear con una sonrisa.

-“Deberías darte un baño mientras voy por la pizza, si es que aun sigue ahí”- Fiorella le sonrió de regreso y Callista asintió incorporándose torpemente.

El agua de la ducha comenzó a caer cuando Fiorella abrió la puerta, se disculpó con el chico de la pizzería por el retraso, le dio una buena propina y cerró la puerta tras ella.

Sin embargo, se percató de que nunca hubo sonido que lo comprobara. Al voltear, Vio el pizzero tirado en el suelo con los ojos desorbitados alrededor de un charco de sangre y a Manyus recargada coquetamente en la puerta con dos bultos en la espalda.

-“Creo que esto les pertenece, pensaba dejarlos tirados en el hospital, pero después me convencí de que Callista sabría que hacer con ellos”- dijo dejando caer los pesados costales al suelo.

-“¿Quién eres? ¿Qué buscas?”- Fiorella tomó un cuchillo con actitud defensiva ante la intrusa.

-“Ah cierto, soy Manyus, vampiro del lado oeste, Callista ha estado estorbando mis planes y los de todos mis compañeros durante los últimos meses, pero la llegada de estos cazavampiros, fue el colmo”

-“¿Calista?, ¿Cazavampiros?- Fiorella comprendió que la Callista no había tenido tiempo de contarle la historia completa. Después de todo, los policías serían solo el menor de los problemas.

Manyus cortó de un tajo los costales con sus largas uñas revelando los cuerpos de Sanders y Lucila atados inconscientes. – “Tu amiguita se metió directamente con personal de la CICREP, y ahora no solo ellos andan tras nosotros, también la policía intervino.”

“No es cierto… yo le salvé la vida”- Intervino Callista, quien salía del baño cuando Manyus habló. – El estaba a punto de ahorcarse y yo solo le devolví el favor de haberme salvado la mía”

-”Pues te hubiera dejado morir y todos estaríamos mas tranquilos…” –Dijo Manyus pateando el cuerpo de Sanders expulsandolo del saco.

-“Sanders, reacciona…”- Callista corrió a abrazarlo desesperada ante la atónita mirada de Fiorella que no comprendía nada en absoluto.

-“¿Eres estúpida o que?”- la abofeteó Manyus enfurecida y dirigiéndose a Fiorella le enfrentó- “¿Ahora entiendes porque tu protegida nos está causando estos problemas?”

-“Parece que tendremos que mantenerlos cautivos hasta que logremos dialogar con ellos. Es lo mas sensato”- reaccionó la híbrido tratando de mantener la calma y poniendo orden en lo que a fin de cuentas era su casa. –“Y por favor Callista, piensa en nosotras esta vez”-dijo jalando de los cabellos a la tonta vampiro hasta tenerla frente a frente.

Pero Callista solo pensaba en ese momento, veía a Sanders recostado inofensivamente en su pecho semidesnudo, el contacto con su respiración, la suavidad de su largo cabello y sonrió al creer que el destino los unía de nuevo y si la suerte les sonreía sería por mucho tiempo.

Y entre tanto estrógeno vampírico, había una cazadora despertando en otro costal de la que nadie se acordaba…

jueves 24 de diciembre de 2009

Regresando a casa

Callista llegó jadeante a casa para enfrentar bajo techo la luz matinal. Fiorella, su compañera de cuarto la esperaba despierta desde hace varias horas, sin embargo para sorpresa de Fiore la chica que aparecía frente a sus ojos no se asemejaba en nada a la vampiro que llevo al hospital ayer por la noche. Su cabello rubio peinado con un elegante chongo ahora se veía suelto y enlodado, su cutis perfectamente maquillado, se presentaba frente a ella rasguñado y sucio, su uniforme ahora rasgado dejaba entrever heridas cicatrizadas por la fuerza, pero lo mas grotesco era el muñón que tenia por brazo, secuela de aquel fatídico incendio.

-Cali…- se llevo la mano a la boca para ahogar un llanto que no podía liberar, la abrazó tratando de reconfortarla pero como respuesta solo obtuvo una fiera mordida que Fiorella tuvo el tino de esquivar.

-¿Qué te pasa? He estado preocupada por ti, el hospital en que trabajas esta bajo investigación por robo sangre y muertes sospechosas, ¿Acaso tiene que ver contigo?-

-Si, ¿y que?, ¿tu no saliste a cenar anoche?- la vampiro enfrentó a su compañera rencorosamente.

-Callista, bien sabes que yo no ataco a personas, y de hecho poco a poco estoy evitando también los animales vivos… desde que ese grupo de cazavampiros anda tras nosotros, prefiero llevar la fiesta en paz.

-Para ti es fácil decirlo, eres una híbrido, puedes salir a plena luz del día a comprar lo que se te plazca, desde un canario en una tienda de mascotas hasta un jugoso bistec…

Fiorella, se sentó junto a Callista en el viejo sillón y por unos segundos dudo en abrazarla, pero cuando la vampiro se acurruco con ella, la híbrido tomo una actitud maternal y con una voz sedante intento aconsejarla y reconfortarla, aunque Callista no la escuchara…

La inexperta vampiro solo pensaba en el sufrimiento de Sanders; En el llanto y la dolorosa voz que le escucho al hablar por teléfono con aquella chica, y en la promesa que se hizo a si misma de nunca volverlo a abandonar, de seguir en secreto y en la oscuridad sus pasos protegiéndolo como ángel guardián. Sabía que tal vez corría el riesgo de ser descubierta por los demás cazavampiros, incluso tenia el presentimiento de que la chica con la que Sanders hablaba podía venir a buscarla en cualquier momento a terminar el trabajo que su compañero de manera derrotista había abandonado.

Sin embargo le debía su vida, o lo que le quedaba de ella, le debía una misericordia que nadie había demostrado. No desde que Fiorella la convirtió en aquel callejón años atrás mientras yacía ultrajada y moribunda creyendo en esa segunda oportunidad.

Estaba decidida, tarde o temprano lo volvería a ver, y cuando eso sucediera no lo dejaría jamás, en la luz o en la sombras estaría a su lado.

-Cali.. ¿Me oíste?- Fiorella la devolvía a la realidad.

-Disculpa, reflexionaba sobre lo que dijiste…

-Mentirosa- se carcajeo Fiorella- solo te platique de los planes que tendría para animarte.

-Umh… lo siento- La vampiro cambiaba su actitud por su tan recurrida culpabilidad, tenia la costumbre de disculparse con Fiorella por tonterías.

-Bueno, la pizza ya viene en camino, de cualquier manera… espero te haga sentir mejor.

Callista, por primera vez desde que había llegado a casa estaba sonriendo dolorosamente.

El timbre sonó, Fiorella se levantó perezosa.

-¿La pizza llegó tan pronto?, se toman muy en serio esto de los 30 minutos… Tú puedes prender la televisión si quieres.

.Mientras Fiorella canturreaba con la mano en el picaporte, Callista abrió los ojos como platos y calló un grito al escuchar una transmisión especial

-“Reportando desde el Hospital Regional donde se informa que dos enfermos en estado grave hasta el día de ayer desaparecieron misteriosamente. Los aquejados fueron internados en calidad de desconocidos, respondiendo únicamente a los nombres de Sanders y Lucila, se solicitan informes a la gente que crea conocerlos”

La imagen de las camas vacías en la televisión fue lo ultimo que alcanzo a ver Callista antes de desvanecerse mientras una tosca figura masculina envuelta en una gabardina esperaba impaciente a Fiorella en el umbral.